Es una inflamación del hígado producida por el virus del mismo nombre y puede ser leve, severa, aguda o crónica. Inicialmente puede ser asintomática, pero es posible que de 45 a 160 días después de la exposición al riesgo de contagio la persona comience a presentar síntomas. Existe una vacuna que puede colocarse la persona para disminuir el riesgo de complicación de la infección.
Los síntomas pueden aparecer de 6 semanas hasta 6 meses después de la infección y son:
Falta de apetito. Malestar. Náuseas. Vómito. Dolor abdominal. Ictericia (aspecto amarillento de los ojos y la piel).
¿Cómo se transmite?
Contacto sexual vaginal, anal u oral. Vía intravenosa (transfusiones de sangre). De la madre al hijo. Intercambio de agujas o jeringas contaminadas.
¿Cómo se diagnostica?
A través de un examen de sangre que incluye anticuerpos y antígenos.